MUJERES PHUSIRIS

Cansadas de ser representadas, este es el momento de ser protagonistas de su propio sonido

 

Mujeres de todo el mundo luchan por cambiar el paradigma y las voces se están comenzando a escuchar.

Las MUJERES PHUSIRIS, sin discursos ni teorizaciones han hecho de la música un espacio que da pie a la libertad de crear, de transmitir y mostrar su cultura. Su presencia RE-SIGNIFICA y RE-CREA las expresiones culturales, en una suerte de RE-ENCUENTRO con el pasado y la identidad ancestral andina.

Son mujeres, intérpretes de instrumentos de viento, de origen ancestral, del área urbana en La Paz, Bolivia. Aún hoy su presencia es cuestionada, cuestionamiento amparado en el mito, la tradición y los roles sociales atribuidos a la mujer dentro del mundo aymara-quechua, en el que las phusiris son percibidas como transgresoras del orden cósmico, de la tradición y de la cultura; sucede que el ámbito musical urbano paceño, se enlaza con un machismo contemporáneo y por ende de actitudes discriminatorias, unas veces de forma visible y otras de forma encubierta; contexto al que las phusiris responden con la re-significación de la tradición.

Tradicionalmente, en las poblaciones aymara-quechua y en los pueblos del oriente boliviano, las mujeres, en las celebraciones de las comunidades desempeñan un rol, principalmente en el canto, la danza, llevando banderas, botiquines, varitas o simplemente acompañando a sus maridos. Sin embargo, como producto de la modernidad y de la urbanización, en las últimas décadas, las persuasiones para que desistan de sus deseos de ejecutantes de instrumentos de viento contrariamente a lo deseado por los tradicionalistas, ha impulsado a algunas mujeres a conformar agrupaciones femeninas de música autóctona especialmente en La Paz. Como todo cambio al principio provocó rechazo e intolerancia entre los hombres..., existirían antecedentes, pero es en la década de 1990 que nacieron los principales grupos de mujeres phusiris que hoy se conocen. Vale decir también, que la educación musical escolar, ha permitido a las mujeres cierta libertad para decidir cómo, cuándo y qué instrumentos ejecutar; en el mejor de los casos, sin ser intimidadas y cuestionadas por ello. Lo que les otorga seguridad y confianza así irán construyendo su identidad como colectivo musical, mediante sus canciones, su vestuario y demás elementos que las caracteriza.

“SOPLAR” EN EL MITO Y LA TRADICIÓN AYMARA

 

Las categorizaciones y roles de la mujer son construidos socialmente. La cultura andina, aymara-quechua en particular, está muy marcada por el mito y la tradición. Según Gerardo Fernández (1995), la acción de “soplar” define los roles de género, dependiendo del contexto en que se lo realice. Este autor indica los fundamentos culturales por los cuales la mujer no debe soplar, dando lugar a su prohibición en determinados contextos.
Refiriéndose al verbo aymara phusaña, que literalmente significa “soplar” o “despedir con violencia por la boca”, señala que los hombres soplan al viento, es decir, cumplirían dicha acción en espacios externos. Así lo harían al tocar los instrumentos de viento, es decir, el aire que exhalan, sale al exterior, probablemente contrarrestando a los soplidos del viento que pueden ser causantes de estragos naturales.

En cambio, las mujeres soplan hacia el interior, más precisamente al fogón del “qiri” (cocina de barro) con la ayuda de un soplador, llamado “phusaña” (instrumento, generalmente de metal, con el que la mujer sopla al fuego para avivar el fogón de la cocina). En este caso, la mujer sopla en un espacio interno, privado y familiar, donde prepara los alimentos para el bienestar de la familia. Por tanto, no debe soplar fuera del espacio íntimo, pues su soplido debe infundir vida a la familia, a la comunidad, garantizando su bienestar.

Foto de mujer soplando en la cocina

En las familias tradicionales paceñas, de origen aymara, existe el mito de que la mujer ejecutante de instrumentos de viento genera peligros para sí misma, para la familia, para la comunidad. En el marco individual, la mujer correría el riesgo de sufrir esterilidad o de interrupción de la leche en el pecho de la madre que da de lactar. Se teme “que se seque la leche del pecho” o “que el pecho se reviente”, se suele decir, en el marco familiar, la transgresora estaría soplando, dejando que el viento se lleve fortuna, suerte y bienestar de la familia y en el marco colectivo, las desgracias naturales suelen ser atribuidas a la mujer que pasa por alto la tradición que prohíbe a la mujer tocar instrumentos de viento.
Algunos afirman que no se trata de simples actos de prohibición o de permisividad, sino que esa concepción está relacionada con el mito y con un conjunto de conocimientos cuyo objetivo es mantener un equilibrio dentro de la cosmovisión cultural andina.

EL IMPACTO PATRIARCAL DE LA COLONIZACIÓN

 

Existen evidencias de que antes de la Colonización, el rol de las mujeres no estaba reducido a las labores domésticas y al espacio familiar, ellas al igual que los varones participaban en importantes actos públicos.
El proceso de colonización, protagonizado por la Iglesia Católica, sobre todo en el contexto de extirpación de idolatrías, fue determinante en los cambios respecto de los roles de los habitantes de estas tierras; particularmente en el caso de las mujeres sacerdotisas, quienes sufrieron prohibiciones, persecuciones y despojo de los cargos que ocupaban en la época precolonial. Ello sumado al sistema patriarcal, heredado de Roma, e introducido por la Colonia, afectó a las mujeres en su totalidad siendo relegadas sus labores al ámbito familiar, al cuidado del hogar y exentas de derechos, por citar alguno, a la educación por ejemplo y aún más cuando su origen era indígena. La modernidad, la vida urbana y la educación escolarizada iría permitiendo a las mujeres de la ciudad cambiar algunos aspectos de su realidad, como el que nos ocupa en esta nota.

” ser mujer aymará-quechua y soplar hacia afuera instrumentos ancestrales andinos en dónde te plazca”

MUJERES PHUSIRIS DE HOY

 

La mujer y su incursión en un ámbito ocupado antes solo por varones, dió lugar a una nueva construcción de las expresiones culturales Arawimanta (pueblo Que hace arte); se fundó el 29 de marzo de 1992 Kalahumana, fundado el 5 de noviembre de1992 (cuyo nombre es en honor a la madre indígena del presidente Andrés de Santa Cruz Kalahumana). El trabajo de estas agrupaciones se hizo visible en espacios como teatros y festivales, generando el asombro del público al ver a mujeres interpretar instrumentos de viento.

La interpretación de la música de origen ancestral andina es volver a la raíz, al origen familiar aymara-quechua. En ella se mantiene la “memoria oral aprendida” lo que constituye un lazo cultural profundo que aún está vigente. Se escucha, se mira y se practica. La cultura y la música son el medio para hacer activa y visible la identidad que se re-significa en el contexto urbano.

La presencia de mujeres phusiris está tomando fuerza en los últimos años, entre las nuevas generaciones, especialmente en el ámbito urbano de La Paz, este hecho va irradiándose hacia las provincias y también a otros países, los conjuntos de mujeres van surgiendo no solo en La Paz y Bolivia, sino también en otros países como Argentina, Colombia, Chile y Perú.

Aún queda mucho por trabajar respecto a este tema, hay que escudriñar los vacíos en la historia.
Para lograr cambios sustanciales, es necesario analizar las manifestaciones de violencia encubierta en torno a la mujer en su rol de difundir la música autóctona y las estrategias de resistencia en su trabajo musical en el ámbito urbano.

Las phusiris de hoy han asumido ese rol: difundir, transmitir y persistir en la interpretación de la música de origen ancestral andino.

form-idea.com Buenos Aires, 7 de octubre de 2020. Read in EnglishLire en français

Bibliografía:

  • Judith López Uruchi y los datos que pasé de ella. Judith López Ururchi, es antropóloga y miembro del Taller de Historia Oral Andino, ex integrante de los grupos femeninos musicales: Arawimanta y Kalahumana, Gestora cultural, cantante e intérprete de instrumentos de viento y percusión, actual directora de la “Comunidad Inalmama Sagrada Coca” y la Doctora Gra Scorzo.
  • Doctora Gra (Graciela) Scorzo, material de YouTube
  • Micaela Chauque, compositora de música, coplista y tañedora de kena y sikus argentina, nacida en Salta, se radicó en Tilcara (Jujuy).

Foto: Judith López | Pieb.com.bo

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Marcela Terrile

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